Salsa
Salsa es el
término usado a partir de los años setenta para definir al género musical
resultante de una síntesis de influencias musicales cubanas con otros elementos
de música caribeña, música latinoamericana y jazz, en especial el jazz
afrocubano. La salsa fue desarrollada por músicos de origen «latino» (latinoamericano)
en el Caribe hispano y la ciudad de Nueva York.
Durante los años treinta, cuarenta y cincuenta, la música
afrocubana era consumida ampliamente por los sectores de origen «latino»
(‘latinoamericano’) en la ciudad de Nueva York. Los cubanos en Nueva York, los
puertorriqueños y otros músicos de otros países, fundamentan su música en gran
medida en los elementos de origen afrocubano.
Según algunos músicos e historiadores, salsa es un nombre
comercial dado a toda la música cubana en los años setenta. En esta corriente
se ubican Ray Barretto, Rubén Blades, Larry Harlow, Papo Lucca, Johnny Pacheco,
Tito Puente, Roberto Roena, Joe Arroyo Bobby Sanabria y Bobby Valentín.
La salsa se expandió a fines de los años setenta y durante
los ochenta y noventa. Nuevos instrumentos, nuevos métodos y formas musicales
(como canciones de Brasil) fueron adaptados a la salsa. Nuevos estilos
aparecieron como las canciones de amor de la salsa romántica. Mientras tanto la
salsa se convirtió en parte importante de la escena musical en Cuba, Puerto
Rico, Colombia, Venezuela, Panamá y lugares tan lejanos como Japón. Con la
llegada del siglo XXI, la salsa se ha convertido en una de las formas más
importantes de la música popular en el mundo.
Orígenes e
instrumentación
La integración de las tumbadoras y el bongo en los conjuntos
que tocaban son montuno fue un elemento fundamental en la instrumentación de
orquestas de baile.
En los años treinta, los sextetos y septetos de son (que
solo usaban bongó) eran muy populares en Cuba. Cuando Gerardo Machado prohibió
el uso del bongó, las charangas (que solo usaban timbales) incrementaron su
popularidad. La censura al bongó fue levantada a finales de los años treinta
por lo que fueron utilizados nuevamente en la música popular cubana.
Cerca de 1940, el Conjunto Llave (de Rafael Ortiz) introdujo
las tumbadoras (o congas) en una orquesta, instrumentos que anteriormente solo
se usaban en música folclórica afrocubana. Arsenio Rodríguez popularizó el uso
de las congas al integrarlas a su conjunto, introduciendo el son montuno a
nivel comercial.6
En los años cuarenta, Mario Bauza, director y arreglista de
la orquesta de Machito «Los Afro-Cubans», agregó trombones al son montuno y la
guaracha. Estas innovaciones influenciaron a músicos como José Curbelo, Benny
More, Bebo Valdés. En el álbum Tanga (de 1943), Bauza fusionó elementos de la música
afrocubana con el jazz.
La influencia del jazz afrocubano y del mambo desarrollado
por Pérez Prado en 1948, propició la introducción del saxofón en las orquestas
de son montuno y guaracha. En 1955, Enrique Jorrín le agregó trompetas a las
orquestas de charanga, que hasta ese momento solo usaban violín y flauta.
Ya para los años cincuenta, la música bailable cubana, es
decir el son montuno, el mambo, la rumba y el chachachá, se constituyó en un
elemento de gran popularidad en los Estados Unidos y Europa.5
En la ciudad de Nueva York, el «sonido cubano» de las bandas
se fundamentó en los aportes de músicos cubanos, puertoriqueños y dominicanos.
Como ejemplo, podemos mencionar a Machito, Tito Rodríguez, Johnny Pacheco, Tito
Puente o incluso figuras como el director catalán Xavier Cugat. Por otro lado,
y ya fuera del círculo de Nueva York, grupos como la Orquesta Aragón, la Sonora
Matancera y Dámaso Pérez Prado y su mambo lograron una importante proyección a
nivel internacional.5
El mambo fue influenciado por el jazz afrocubano y el son.
Las grandes bandas de este género mantuvieron viva la popularidad de la larga
tradición del jazz dentro de la música latina, mientras los maestros originales
del jazz se circunscribieron a los exclusivos espacios de la era del bebop.7
La música latina interpretada en Nueva York desde 1960 fue
liderada por músicos como Ray Barretto y Eddie Palmieri, los cuales estaban
fuertemente influenciados por ritmos cubanos importados como la pachanga y el
chachachá. Después de la crisis de los misiles en 1962, el contacto
cubano-estadounidense decayó profundamente.7
En 1969 Juan Formell introdujo el bajo eléctrico en los
conjuntos soneros de Cuba.8
El cuatro puertorriqueño fue introducido por Yomo Toro en la
orquesta de Willie Colón en 1971 y el piano eléctrico en los años setenta por
Larry Harlow.
En los años setenta se incrementó la influencia
puertorriqueña en el ámbito de la música latina en Nueva York y los
«nuyoricans» pasaron a ser una referencia fundamental. La palabra salsa para
designar la música hecha por los «latinos» en Estados Unidos, comenzó a usarse
en las calles de Nueva York a finales de los años sesenta y principios de los
setenta. Por esta época, el pop latino no era una fuerza importante en la
música que se escuchaba en Estados Unidos, habiendo perdido terreno frente al
doo wop, al R&B y al rock and roll. En ese contexto, el surgimiento de la salsa
abrió un nuevo capítulo de la música latina, especialmente en los Estados
Unidos.
La salsa abarca varios estilos como la salsa dura,
la salsa romántica y la timba.
Esencia
El director cubano Machito afirmó que la salsa era, más o
menos, lo que él había tocado durante cuarenta años (entre 1930 y 1970
aproximadamente) antes de que el género musical se denominara así.2 Por otro
lado, el músico neoyorquino de ascendencia puertorriqueña, Tito Puente, negaba
la existencia de la salsa como género en sí, afirmando que «lo que llaman salsa
es lo que he tocado desde hace muchísimos años: se llama mambo, guaracha,
chachachá, guaguancó, todo es música cubana».
No obstante, autores señalan como un elemento fundamental en
el surgimiento de la salsa en los años setenta al quehacer musical de los
músicos puertorriqueños y su cultura, tanto en la isla de Puerto Rico como en
su diáspora neoyorquina. Se señala el peso específico de los puertoriqueños en
New York que, aunque minoría, eran numéricamente muy superiores a cualquier
asentamiento latinoamericano. También se aduce que el corte en el intercambio
cultural entre Cuba y Estados Unidos ―producido como reacción contra la
revolución cubana de 1959― potenció el protagonismo de los puertorriqueños en
la escena musical latina de New York.
Características
Clave de son en 2-3.Este patrón de clave es el que se usa
también en la salsa. En el patrón superior, el primer compás de 4/4 presenta 2
negras a tiempo en la segunda y tercera parte del compás; el segundo compás de
4/4 presenta 3 notas, situándose la corchea a contratiempo en el segundo tiempo
del compás
·
Ritmo: Utiliza como base la clave de son, el
patrón rítmico del son cubano, en dos compases de 4/4.
·
Melodía: En muchos casos las melodías usadas en
la salsa se corresponden con las empleadas tradicionalmente en el son montuno
aunque puede asimilarse también a otros géneros de la música cubana y caribeña
tradicional, inclusive melodías de la música popular latinoamericana.
·
Armonía: Se corresponde con la utilizada en la
música occidental.
·
Instrumentación: Usa instrumentos de percusión
cubanos popularizados desde los años veinte como pailas o timbales, bongó,
güiro cubano, cencerro, dos maracas y conga. Arsenio Rodríguez se presentó como
el primer músico en incorporar la conga o tambó a las orquestas de baile.4
·
Amén de la percusión, la instrumentación se
completa con piano, contrabajo (en muchos casos bajo eléctrico), trompetas,
saxofón, trombónes, flauta y violín. La influencia del jazz afrocubano viene
determinada por el arreglo aunque no es una condición imprescindible en la
salsa.
Ritmo
Se estructura en 2 compases de 4/4, con un total de 16
pulsos, formado por 8 pulsos principales y 8 pulsos contrarritmos.
La célula rítmica más representativa se llama «clave de
son», que tradicionalmente es interpretada por las claves. El patrón rítmico de
clave 3-2, consta de dos compases, donde los tres primeros golpes coinciden en
el pulso principal 1, el pulso contratiempo entre 2 y 3, y el pulso 4, ocupan
el primer compás, es decir, los cuatro primeros tiempos, y los dos segundos
golpes de la célula 3-2 coinciden con los pulsos 6 y 7 del segundo compás, es
decir, los cuatro segundos tiempos. Los 3 golpes representan tensión (debido al
contratiempo que hace el segundo golpe entre el tiempo 2 y 3), y los 2 golpes
representan relajación
